lunes, 11 de marzo de 2013

Nothing's gonna stop us now

Hace unos días en un bar, con un canal de música de fondo -pero sin oír la música-, vi un videoclip que me sonaba. Gracias Starship, en particular a Diane Warren y Albert Hammond por esta estrofa:
... Let them say we're crazy
what do they know
put your arms around me, baby, don't everlook back.
Let the world around us just fall apart.
Baby, we can make it if we're heart to heart...


Qué pelos aquellos, digo tiempos, los 80. Pues recordaba que la película El maniquí era de finales de los 80. Sin embargo, buceé, más que navegué por la red; pues confieso que no recordaba al motero en cuestión del videoclip, y entonces descubrí varias películas con una historia similar.

El filme original es sueco, se llama El maniquí y data de 1962. Aquí se ve que Suecia siempre ha ido por delante y hasta 1987 no se copia la historia e incluso título y podemos disfrutar de Kim Cattrall (la estupenda Samantha de Sex and the city) como El maniquí y a Andrew McCarthy como el enamorado. Cuidado que lo siguiente desvela casi toda la película:



Lo mejor de la película era la canción y, de acuerdo con esto, fue lo más premiado. En kursiva porque tampoco se llevó tantos premios. Albert Hammond y Diane Warren se llevaron el ASCAP Film and Television Music Awards en la categoría de mejor canción original en 1998 por Nothing's gonna stop us now y fueron nominados en esa categoría y en la de mejor banda sonora original en los Globo de Oro de 1998 y los Oscar y los Grammy de ese mismo año.

Con los 90' llegó la tercera versión y, si segundas partes nunca fueron buenas (con salvedades habrá que decir no sea que me ataquen los fans de El padrino); Atrapa ese maniquí (1991) no se libró. Aquí el trailer:


Esta sí que recuerdo haberla visto. Así como no recordaba al motero de El maniquí, recuerdo al que llaman conde y sus musculosos secuaces y al, digamos, estilista negro afeminado.

Saludos!

jueves, 22 de noviembre de 2012

¡Está todo inventado!


O casi. Y la imaginación es cada vez más esquiva. Una muestra. El siguiente ejemplo musical. Creo en el subconsciente colectivo. En que ante determinada situación que nos recuerda a otra vista como espectador (una película, un libro, algo oído acerca de otros) o como actor hace que llevemos a cabo actuaciones similares a aquellas que produjeron ciertos resultados.

Pero la publicidad emplea el subconsciente colectivo de forma perfectamente consciente, si se me permite la redundancia. No hay duda. Sobre todo con la música. Con una melodía cuyo recuerdo colectivo es un momento feliz pretende otorgar a un producto ese momento, esa idea de felicidad.

Seguro que esta música os dice algo:


A algunos tal vez sólo les suene de un par de anuncios recientes. Uno de ellos éste:



¿Y dónde esta esta música en el subconsciente colectivo? Pues en un filme en el que un preadolescente sueña con hacerse mayor y que, cuando lo logra, al ver que no es tan sencillo y que se pierde muchas cosas; quiero volver atrás. Hete aquí uno de los mejores momentos musicales en el mundo del cine. En la película Big:

Por si quedase no disponible, tal vez pueda verse en youtube

Ah! Y ya podéis practicar:

jueves, 1 de noviembre de 2012

Jerry Maguire

Qué casualidad que el día que la tele me brinda la oportunidad de ver Abajo el amor con Renée Zellweger me meta en el blog y vea esta actualización pendiente. Muy pendiente. Si Tom Petty se entera... Porque lo que diga Tom Cruise, pese a desgañitarse cantando y protagonizar el momento musical de Jerry Maguire, ¿a quién le importa?

Aquí va dicho momento musical. Con varias canciones (just call me angel? qué risa) a lo largo el dial y Jerry en caída libre. Free falling:

Como se hace tan corto ese momento, aquí queda también un vídeo de la canción de Tom Petty:



Ah! Y una de las mejores escenas de Jerry Maguire:


Saludos.

lunes, 19 de marzo de 2012

Atonement

Expiación. Más allá de la pasión.




La entrada anterior fue un compendio de bandas sonoras. Y ésta la inicio con una secuencia con varias bandas sonoras:



El director Joe Wright (Orgullo y prejuicio, El solista) y el guionista Christopher Hampton se basaron en la novela de Ian McEwan. Y en este plano-secuencia nos transmiten muchas sensaciones.

Vemos apatía, desolación, locura, (o, al menos, insensatez), desesperación. Personas a las que no les queda nada por hacer y esperan no saben qué. Pero también esperanza en quienes cantan. Y compañerismo. Gracias a los ojos de Robbie Turner (James McAvoy), el amante de Cecilia (Keira Knightley) que, en este momento, sólo necesita beber algo.


Esa secuencia queda de forma perenne en la memoria tanto como la banda sonora de Dario Marianelli (único premio de siete nominaciones que se llevó en los Oscar de 2008) por esas teclas que tan bien casan:




Marianelli también es el padre de bandas sonoras como la de Orgullo y prejuicio, V de Vendetta (http://bit.ly/Amobcd), Ágora, Todos están bien, Come reza ama. Y muchas otras.